Corre el año
1890 cuando el Dr. Wilhelm Loewenthal es enviado
por el filántropo Mauricio Hirsch para que vea de
concretar la adquisición de campos que le permita
salvar de las persecuciones y matanzas a
pobladores rusos de religión judía.
Su objetivo es
darles un espacio físico en un país con tolerancia
religiosa y brindarles apoyo moral y financiero en
su iniciación como colonos.
En 1891
Loewenthal adquiere a esos fines cas 25.000 Has.
De un fracasado Centro Agrícola de la región
pampeana; el que es en adelante conocido como
“Colonia Mauricio”, ubicada en nuestro actual
partido de Carlos Casares, y en lo que se forma la
primera colonia judía organizada por la Jewish
Colonization Association en la República
Argentina.
La colonia tuvo
etapas de crecimiento y decrecimiento, pero su
establecimiento significó el impulso más
significativo que recibió nuestra región en su
lento proceso de desarrollo posterior a la cruenta
posesión de estas tierras por el elemento blanco.
El proceso agrícola se inicia con la inmigración y
estos colonos en su mayoría no preparados para el
laboreo de la tierra viven con felicidad esta
sacrificada pero liberadora actividad. Vemos en
las estadísticas agrarias como del monocultivo
inician de avena estos colonos van incorporando el
maíz, la alfalfa y el trigo; hasta llegar a ser
considerada las más próspera de las colonias de la
Empresa.
Para 1902 la Colonia Mauricio tiene una extensión
de más de 43.000 Has. Y los colonos inician un
proceso de mecanización y conforman su primera
cooperativa agrícola.
La Colonia Mauricio y el
girasol...
Según la
tradición oral habría sido Mauricio Fuccsman quien
trajo las primeras semillas de girasol a nuestra
región; aunque otros le atribuyen a Abraham Pep
esta primacía; pero; los cierto es que las
semillas de girasol ingresaron a nuestro partido
en las maletas de los inmigrantes y según
recuerdan algunos, aún en sus bolsillos. No fueron
traídos para lograr con su graneo un
aprovechamiento económico sino un goce estético
por la hermosura de su flor y posiblemente como
necesidad de remembrar a su país de origen.
Para 1910 se
comienza ya a sembrar no con fines ornamentales
sino para sun consumo personal-previo tostado- y
para alimento de aves de corral.
Su siembre y
cosecha eran un duro y artesanal trabajo: se
cortaba la cabeza del girasol a cuchillo y se
dejaba secar; luego se recogía y desgranaba en
“catres” de alambre y posteriormente se lo pasaba
al pisadero (hecho para caballos) y se ventilaba a
mano. Era una tarea integradora de toda la familia
sin diferenciación de sexo o edad.
En 1915 el
colono José Pisarevsky al Sr. Jacobo Perelman una
bolsa de semillas para que éste vea la posibilidad
de su uso industrial y lo ofrezca en venta en
plaza. La perseverancia de este colono y el apoyo
que brinda Unión Comercio lleva a que en 1941 tras
arduas gestiones desde enero, en junio se logre
que el Ministerio de Agricultura reconozca al
girasol como cereal y se le otorgue valor
comercial.
El desarrollo e
importancia para el simple habitante de Casares
sigue siendo por muchos años el apego a su consumo
personal. En el ámbito familiar, en las tertulias,
las reuniones de café, el cine, las canchas de
fútbol, el “vicio” del girasol tostado es de común
observación, llegándose a ser indispensable la
colocación de carteles en algunos espacios
públicos prohibiéndose su consumo allí.
Casares Cuna del Girasol
Argentino...
Encaminando el
reconocimiento de girasol para usos industriales,
convergen intereses económicos y locales para
insentivar su siembra, que representará una fuente
inapreciable de recursos para el país y se
convertirá en pilar de la industria aceitera
nacional.
Coadyuva a este
objetivo la imposición en 1931 de barreras
aduaneras impuestas al aceite importado. Casares
desde la década del ´20 ha ido incrementando su
área sembrada. Según datos de la Junta Nacional de
Granos, casares tiene en la cosecha 1934-35 una
producción de 16.445 toneladas sobre un total
nacional de 61.818.
Llegamos así al
año 1961 en que el 8 de Junio es presentado en la
Cámara de Senadores de la provincia un proyecto
para que se declare al 31 de marzo “día nacional
del girasol” y se designa a Carlos Casares sede de
los festejos. El proyecto es impulsado por el
senador casarense Dr. David Schapira y acompañado
por la firma de sus colegas Volpe y Etchegaray.
Logrando el objetivo, el paso siguiente es
interesar al gobierno central para nacionalizarla.
La deposición
del presidente Arturo Frondizi el 29 de marzo de
1962 y la asunción del Dr. José María Guido que
dispone el receso del congreso; retrasa la
aspiración casarense pero no la frustra.
El 13 de
Julio de 1962 el Pte. Gido dicta el decreto 6796
que instituye con carácter de “nacional” a la
Fiesta del Girasol y establece oficialmente su
sede en la ciudad de Carlos Casares
El 12 de
Octubre de 1963 el orden constitucional es
repuesto en el país y asume el Dr. Arturo Illia
como presidente electo. Diez días mas tarde
Casares sanciona la ordenanza Nº826 que dispone
las pautas que regirán la organización de la
fiesta; estableciendo que la comisión organizadora
será de carácter popular y de elección anual. Son
autores del proyecto los concejales Dr. Salomón
Helman, Dr. Javier de la Sota, Gilardenghi y
Ottaviani.
El nuevo
mandatario es invitado por nuestras autoridades
municipales a concurrir a la realización de la 1º
FIESTA NACIONAL DEL GIRASOL A REALIZARSE LA SEMANA
DEL 19 AL 26 DE ABRIL DE 1964.
Si bien el Dr,
Illia solo adhiere protocolarmente a esta
invitación sí estará presente para los actos de
clausura de la segunda el 9 de mayo de 1965,
constituyéndose así en el primer presidente en
ejercicio que visita nuestra ciudad.